domingo, 4 de julio de 2021

Breve historia del deporte en Argentina

La historia del deporte en Argentina se remonta a los diferentes pueblos originarios que habitaban el territorio de lo que a partir del siglo XIX sería la Nación Argentina. El pueblo mapuche, entre otros deportes, practicaba el palín, que alcanzó gran difusión entre las tribus que vivían en la región sur del actual territorio argentino, considerado el juego indígena más importante de Sudamérica. Un deporte muy similar era practicado también por las culturas pilagá, toba y mocoví. Por su lado, el pueblo guaraní practicaba un deporte de pelota de goma (producto de origen americano) jugada exclusivamente con el pie, que ha sido considerado uno de los antecedentes del fútbol. 

Durante la colonización española (siglo XVI-siglo XIX), el palín y los otros deportes indígenas de palo, se mestizaron con la chueca castellana y se difundió ampliamente en las poblaciones mestizas, masculinas y femeninas en la región del Río de la Plata y Chile. Aparecieron también deportes a caballo creados por los gauchos, entre los que sobresalió el pato, las carreras cuadreras y la jineteada gaucha. Luego de la independencia (1810-1816), los deportes gauchescos alcanzaron difusión nacional. Los conquistadores españoles también introdujeron las corridas de toros y el juego de bochas y los vascos en particular, la pelota vasca. Mientras que las corridas de toros decayó luego de la independencia hasta ser prohibida en 1899, las bochas y la pelota vasca, serán muy populares hasta los tiempos presentes.

En el siglo XIX, comenzó a practicarse el deporte en su modalidad moderna, reglado y organizado a partir de asociaciones deportivas locales y nacionales, insertas federaciones mundiales. 

En 1831 ya existía el Buenos Aires Cricket Club y en 1833 se instaló una escuela de esgrima en Buenos Aires. En 1856 el turf se convirtió en el primer deporte en ser formalmente reglado, al elaborarse el reglamento de carreras de Corrientes. Una década después, la esgrima comenzó en ser practicada en el ámbito militar y se realizó el primer torneo de atletismo. En las últimas dos décadas del siglo XIX se crearon decenas de clubes deportivos y las primeras federaciones. La influyente comunidad británica en la Argentina, difundió la práctica de deportes como el polo, el fútbol, el rugby y el hockey sobre césped. Simultáneamente se empezaron a practicar otras disciplinas deportivas como el boxeo, el ciclismo, la gimnasia artística, el automovilismo y la aviación.

Con el multideportista Jorge Newbery, primer ídolo popular del deporte argentino, se inició abiertamente el deporte-espectáculo moderno. 

En la década de 1920 el deporte argentino se establece sobre la base de la gran popularidad de tres deportes: el fútbol, el boxeo y el automovilismo. A partir de los Juegos Olímpicos de París 1924, el país comienza a obtener sus primeros grandes logros en el deporte mundial, mediante sus equipos olímpicos, que obtendrán en todos los juegos hasta 1956, medallas de oro en boxeo, polo, atletismo, natación y remo.

En 1948, se crearon los Juegos Nacionales Evita, competencia deportiva infantil para promover la práctica masiva del deporte. La década de 1950 registró los primeros triunfos mundiales argentinos, fuera de los Juegos Olímpicos. El piloto Juan Manuel Fangio ganó cinco campeonatos mundiales en fórmula 1. La Selección argentina de básquetbol masculino se adjudicó el primer Campeonato Mundial y el boxeador Pascual Pérez, se convirtió en el primer campeón mundial argentino, iniciando una larga saga de campeones, que harían de Argentina una potencia en el boxeo profesional. En la misma época, la pelota paleta argentina, ganó las dos medallas de oro en juego de esa especialidad en el primer Campeonato del Mundo de Pelota Vasca, dominando la disciplina desde entonces hasta la actualidad. Los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 marcaron la mayor época de esplendor de los Juegos Olímpicos para la Argentina, luego de estos juegos Argentina no volvería a ganar tantas medallas de oro hasta los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, para 1956 la delegación presentó sólo 28 deportistas, la cantidad más reducida de la historia del país y fueron los primeros juegos que Argentina no ganó ninguna medalla de oro.

En 1955, tomó el poder una dictadura militar que persiguió a gran cantidad de deportistas por razones políticas, entre ellos la tenista Mary Terán de Weiss, el campeón mundial de básquetbol Miguel Ballícora, el medallista olímpico en remo Eduardo Guerrero, Tranquilo Cappozzo, la nadadora Enriqueta Duarte, el atleta Osvaldo Suárez y el corredor Walter Lemos, y redujo sustancialmente el apoyo económico al deporte amateur, dando origen a varias décadas de fuerte retroceso deportivo, en términos generales. En Argentina entre 1955 y 1959 durante las dictaduras de Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu se prohibió la actuación de figuras deportivas por haber tenido contacto con el Peronismo, que fueron incluidos en listas negras.

El dictador Pedro Eugenio Aramburu dictó la suspensión de centenares de atletas que fueron proscriptos por razones políticas, entre ellos varios medallistas olímpicos; fueron perseguidos los campeones mundiales de básquet de 1950 y el campeón sudamericano de bochas Roque Juárez, entre otros deportistas que fueron proscriptos y hostigados por su dictadura; al boxeador José María Gatica se le retiró la licencia y se le prohibió competir; en total más de 500 atletas fueron perseguidos y prohibidos por la dictadura.

En 1960, Argentina fue el único país iberoamericano en participar en los primeros Juegos Paralímpicos realizados en Roma. En Tokio 1964 la delegación argentina obtuvo 36 medallas paralímpicas (6 de oro) y en Tel Aviv 1968 obtuvo 30 medallas paralímpicas (10 de oro), ocasión en la que el equipo paralímpico de atletismo salió segundo en el medallero de competencias femeninas y tercero en el de las masculinas. En ambos juegos se destacó la atleta Silvia Cochetti, máxima medallista de la historia argentina, con trece medallas, cinco de ellas de oro.

En 1962 Argentina obtuvo el Campeonato del Mundo de Pelota Vasca. En 1967, Racing Club obtuvo la Copa Intercontinental, primera de 9 que ganarían los clubes argentinos, sobre 44 disputadas hasta 2004.

En 1970, Argentina ganó el Campeonato mundial de hockey sobre patines masculino, convirtiéndose desde ese momento en una de las potencias mundiales. Durante el curso de la década de 1970 se produjo una gran difusión del tenis, a raíz de los triunfos internacionales de Guillermo Vilas. En 1973 y 1974 la selección argentina de básquetbol en silla de ruedas ganó el campeonato mundial en los Juegos Mundiales IWAS o Juegos Mundiales en Silla de Ruedas. En 1974 la selección nacional volvió a obtener por segunda vez el Campeonato del Mundo de Pelota Vasca.

En 1978, Argentina ganó por primera vez la Copa del Mundo de Fútbol, organizada por la última dictadura militar. En 1986, ya restaurada la democracia, la selección de fútbol volvió a ganar el campeonato del mundo.

En 2002, la Selección femenina de hockey sobre césped obtuvo el Campeonato Mundial, y también debemos agregar importantes desempeños de otras atletas argentinas a lo largo de la historia deportiva de la Argentina, como la nadadora Jeanette Campbell, la atleta Noemí Simonetto, las tenistas Gabriela Sabatini y Paola Suárez con su dupla Patricia Tarabini, las regatistas Serena Amato y Cecilia Carranza Saroli, la nadadora Georgina Bardach y la judoca Paula Pareto. En 2002 también, la Selección de fútbol para ciegos Los Murciélagos obtuvo el campeonato mundial, ubicándose desde entonces como la segunda potencia mundial de ese deporte.

En 2003, Marcela Acuña se convirtió en la primera boxeadora argentina en obtener un título mundial (supergallo WIBA), popularizando el boxeo femenino y abriendo el camino a nuevas campeonas que hicieron de Argentina una potencia en este deporte femenino.

En 2004, la Selección masculina de básquetbol, liderada por Emanuel Ginóbili, ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas, uno de los máximos logros obtenidos por la selección.

En los últimos años, entre los triunfos de máximo nivel mundial para el deporte argentino, se destacan varios logros olímpicos como las medallas de oro obtenidas en 2008 por la dupla Juan Curuchet-Walter Pérez en ciclismo, en 2012 por Sebastián Crismanich en taekwondo y las tres medallas en judo, vela y hockey sobre césped en 2016. En los Juegos Paralímpicos se destaca la medalla de oro ganada por Yanina Martínez en 100 metros llanos en Río de Janeiro 2016.

Otros éxitos deportivos destacados de los últimos años son la Copa Davis 2016 obtenida en tenis; los campeonatos mundiales en hockey sobre patines obtenidos en la modalidad femenina en 2010 y 2014 y masculina en 2015, el Campeonato Mundial de Hockey sobre Césped Femenino de 2010, los siete campeonatos mundiales obtenidos en pelota paleta entre 2002 y 2014.

sábado, 29 de junio de 2013

Juan Carlos Zabala, el "Ñandú Criollo"

El domingo 7 de agosto de 1932 Juan Carlos Zabala ganó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles la primera medalla de oro de la historia del atletismo argentino. Con sólo 19 años, el Ñandú Criollo, registró un récord olímpico de 2h 31m 36s.
Juan Carlos Zabala quedó huérfano desde muy pequeño, criándose en el Reformatorio de Marcos Paz. Allí aprendió a correr largas distancias, enseñado por Alejandro Stirling. En 1939 se hizo una película sobre este momento de su vida, Y mañana serán hombres de Carlos Borcosque.
Zabala corre su 1ª maratón en 1931. Sus mejores prestaciones las desarrolla en Los Ángeles en los Juegos Olímpicos, en la jornada del 7 de agosto de 1932 disputando la maratón y a 4 km del final, se escapó para terminar en solitario aventajando en 20 s a Samuel Ferris de Gran Bretaña, consiguiendo el oro olímpico y haciendo ondear la bandera Argentina en lo más alto del mástil mayor del estadio.
Hasta ese momento las maratones habían sido ganadas por europeos de aproximadamente tres décadas de vida, que marcaban como error partir en primer lugar. Zabala rompió con esas realidades en 2h 31' 36”. Con 20 años y arrancando por delante de sus rivales, obtuvo el oro.
A pesar de estar los siguientes dos días sin apoyar los pies y postrado en una cama durante 24 horas, Zabala tuvo tiempo de festejar el triunfo en Hollywood. El atleta estadounidense, Jesse Owens, lo invitó a la ciudad del cine americano y le presentó a la famosa actriz Ginger Rogers. Aunque su corazón estaba guardado para alguien más. 
Elsa B. de Zabala fue quien conquistó el amor del maratonista. Vecina de Buenos Aires, pero nacida en Dinamarca, se ofreció para ser la traductora del rosarino en una competencia en su país de origen. París es la ciudad del amor, pero fue Copenhague, capital fría del norte de la Península de Jutlandia, donde el calor entre ambos derivó en un casamiento años más tarde. 
El 24 de enero de 1984, “El Ñandú Criollo”, como lo apodó el diario Crítica, dejó de correr para siempre y sus pasos quedaron marcados en la eternidad del atletismo argentino.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Vilas campeón US Open 1977

Guillermo Vilas se consagró en Forest Hills y se convirtió en el mejor jugador del mundo más allá de las estadísticas finales. 

Fueron cinco segundos de incertidumbre hasta que el umpire cantó el "out" y desató el festejo enloquecido de Guillermo Vilas, quien 35 años atrás se convertía en el mejor jugador del mundo al ganar el Abierto de Estados Unidos en Forest Hills. 
Aquel 11 de septiembre de 1977, Vilas entró a la inmortalidad del deporte argentino al derrotar de manera fantástica al local y número uno del mundo Jimmy Connors, por 2-6, 6-3, 7-6 y 6-0. 
Todo un país, que un par de años antes desconocía los argumentos básicos de este deporte, siguió por las imágenes en blanco y negro que transmitían los televisores, las alternativas de una final apasionante que coronó un año inolvidable para el zurdo surgido en Mar de Plata. 
Con Guillermo Vilas, el tenis se había convertido en un hecho popular, las canchas improvisadas en las plazas, calles y potreros competían abiertamente con el fútbol, e imitar el juego de potencia y efecto del jugador argentino, una sana costumbre tan similar como aprender a pegarle a la número cinco con el empeine interno. 
La pasión que despertó esa campaña de Vilas en 1977 y en especial en el Abierto de Estados Unidos, quedó reflejada en que ese mismo día -domingo 11 de septiembre- Boca jugaba la segunda final de la Copa Libertadores ante el Cruzeiro en Belo Horizonte, y el rating le era infiel al equipo más popular del país. 
Fue un partido entre dos titanes y que tuvo momentos de alta tensión y juego de calidad, que se demostró en las variables del marcador. 
Connors ese año sólo había logrado ganar Wimbledon y no tuvo una temporada tan espectacular como el año anterior, cuando ganó este mismo torneo y eliminó en semifinales justamente a Vilas, en un partido donde lo superó sin atenuantes. 
El argentino, en cambio, construyó el mejor año de su carrera profesional con 16 torneos ganados en un solo año -marca aún no superada en el tenis internacional- un récord de victorias consecutivas aún vigente y de triunfos al hilo sobre polvo de ladrillo que se extendió por dos décadas. 
Además, en junio de ese año había ganado su primer torneo de Grand Slam -Roland Garros- tras vencer al estadounidense Brian Gottfried, en una temporada que lo encontraba maduro e invencible con solo 25 años. 
Ese fue el último Abierto de los Estados Unidos jugado en el emblemático West Side Tennis Club de Forest Hill sobre arcilla y es el nombre de Vilas el que figura como su último campeón. 
La campaña de Guillermo fue abrumadora, recorrió las dos semanas de torneo con una comodidad asombrosa y llegó a la semifinal con el local Harol Solomon sin ceder un solo set y con 16 games perdidos. 
En su escalera a la gloria venció al español Manuel Santana (6-1 y 6-2); al norteamericano Gene Mayer (6-3 y 6-3); al también local Víctor Amaya (6-3 y 6-3); al español José Higueras (6-3 y 6-1) y al sudafricano Raymond Moore (6-1, 6-1 y 6-0). 
En las semifinales le ganó a Solomon, un jugador de fondo muy difícil y que tenía la particularidad de devolver todo como un frontón, por 6-2, 6-7 (primer set perdido en 15 días) y 6-2, mientras en la otra llave Connors despachó con autoridad la italiano Conrado Barazzutti en sets corridos. 
En la final los dos entraron nerviosos, y quien primero sacó ventaja de esa situación fue Connors que a partir de jugar profundo y con tiros a las líneas ganó el set inicial por 6-2. 
Vilas contó después que esa derrota parcial no le provocó temor, porque estaba muy concentrado en su juego y con la táctica diseñada junto a su histórico entrenador, el rumano Ion Tiriac, impuso su juego en el parcial siguiente. 
Allí Willy se soltó, sacó a relucir su mejor juego, comenzó a sacar muy bien, y, como reconoció años después, tuvo un excelente primer servicio: "nunca en mi vida metí tantos aces como ese día". 
La clave estuvo cuando ganaba 4 a 3: logró quebrarle el saque a Connors y sacar la ventaja de 5 a 3 que luego se transformó en la victoria del set. 
Los dos sabían que el tercer chico era la clave del partido y lo jugaron dejando todo lo que tenían en la cancha entregándole a las 14 mil almas que llenaron el estadio un tenis emotivo de alto nivel y cargado de suspenso. 
La primera parte fue para Connors, que sacó una ventaja de 4 a 1 basándose en un potente revés a dos manos, pero Vilas no se desesperó ya que la diferencia era solo de un quiebre, y parado de contraataque comenzó a presionar con passing precisos que dejaron siempre expuesto a Jimbo. 

"Estaba encendido, leía muy bien lo que hacía Connors, adiviné todo y tuve muchos golpes ganadores", evocó Vilas. 
El tie break fue ganado por el argentino con polémica por una bola que Connors vio adentro y quedó claro que había picado afuera. El norteamericano protestó, armó pelea con el umpire, se desconcentró y entregó el partido. 
El cuarto set fue un trámite para el argentino, que rápido se puso 5 a 0 y sólo el orgullo deportivo de Connors en el último game hizo que levantara un 40 a 0, para darle una cuota más de suspenso al ingreso a la gloria que estaba al alcance de las manos de Vilas. 
La última bola de Connors fue afuera y el umpire tardó una eternidad en cantar el "out". Años después, el juez le confesó a Vilas que vio el momento de ser el protagonista de la noche y por ese motivo mantuvo en vilo a los espectadores con esa espera de cinco segundos para declarar al nuevo campeón. 
En Argentina todo fue peor: en épocas donde los satélites no eran tantos, el cuarto set no se pudo ver porque se había pasado el tiempo original de contrato y debía transmitir otro programa en vivo desde España. 
Los fanáticos tuvieron que vivir esos momentos decisivos escuchando las alternativas de la victoria de Vilas con el relato inigualable de Juan José Moro por Radio Rivadavia. 
Hace 35 años, Vilas alzó el trofeo del US Open y se llevó un cheque de 30 mil dólares -hoy sólo un challenger da ese premio y en primeras rondas- y se convirtió en el mejor jugador del mundo, por más que las estadísticas informáticas de la época dieran otros resultados poco justificables. 
"Sabía que sería así, soy sudamericano, vengo de una parte del mundo que poco importa a los grandes dueños del tenis. Pero sé que soy el mejor, lo demostré en la cancha y eso no me lo quita nadie", dijo Vilas en ese momento. 
En aquella temporada de 1977 Vilas fue el mejor tenista del año. Sin embargo, la computadora de la ATP lo clasificó segundo, y determinó que el número uno de ese año, a pesar de no haber logrado ningún tipo de torneo de Grand Slam, fue Jimmy Connors. Nada más injusto. Esa temporada, Guillermo ganó Roland Garros, el U.S. Open, el Grand Prix (actual Carrera de Campeones), logró el récord de torneos ganados en un año (16) y consiguió otro récord, el de victorias consecutivas en el circuito, 49 en total, que nadie lo ha podido superar hasta ahora, y se duda que nadie jamás lo vuelva a conseguir. 

sábado, 4 de mayo de 2013

Alberto Demiddi, campeón mundial de remo

Alberto Demiddi fue el remero argentino más ganador de la historia. Nació en Rosario y representó al Club de Regatas de dicha ciudad. Su especialidad era el par de remos cortos y a lo largo de su carrera deportiva fue Campeón Mundial y Campeón Europeo. Obtuvo además el primer lugar en la mítica regata Hanley. Participó en tres finales olímpicas ('64, '68 y '72), obteniendo medalla de bronce en México y de plata en Munich. Fue campeón panamericano en Winnipeg '67 y Cali '71. Una vez retirado como remero, se destacó como entrenador del Club Regatas La Marina en la zona del Tigre, en la Provincia de Buenos Aires.
Alberto Demiddi, el popular “Gringo”, no sólo fue uno de los más grandes argentinos en el historial de los Juegos Olímpicos, sino uno de los más notables en la historia completa del deporte nacional. A la par de su conmovedora entrega personal, su esfuerzo, su vocación totalmente amateur y su amplia cosecha de títulos entre las décadas del 60 y 70, Demiddi simbolizaba el olimpismo de aquel momento.
Muy joven –con apenas 20 años- participó en los Juegos de Tokio y consiguió el cuarto puesto en el single scull del remo, esa única competición individual en este duro deporte. Era la época en que todavía dominaba el ruso Vyacheslav Ivanov. Cuatro años más tarde, en la altitud de México, consiguió la medalla de bronce. Y al llegar Munich 72, su gran ilusión, fue medalla de plata, aventajado por el también ruso Yuri Malishev. Ese oro olímpico fue lo único que le faltó –acaso una frustración para él- y para completar una campaña excepcional, donde acumuló las coronas mundiales, panamericanas, europeas y sudamericanas, además de triunfos en las más tradicionales regatas del calendario como Henley o Lucerna.
Demiddi nació en Buenos Aires el 11 de abril de 1944, hijo de un inmigrante italiano que se había alejado de su país para no sufrir más bajo la bota fascista. Pero desde muy chico, Demiddi y su familia –su hermana Liliana fue una buena atleta, especialista en lanzamiento de bala- vivieron en Rosario, donde desarrolló toda su campaña deportiva bajo la conducción del maestro Mario Robert.
Aún en sus momentos de esplendor como remero, Demiddi alternaba los entrenamientos con su trabajo de bancario. Por la mañana, arrancaba allí, en el Banco Municipal, y recién por la tarde podía entrenar en el Club Regatas Rosario. Tenía que hacer 40 km. en bicicleta desde su barrio, el Belgrano, en calles de tierra, hasta la orilla del río...
Campeón panamericano del single scull en Winnipeg 67 y Cali 71, y con el podio en México, su escalada al primer plano se dio al ganar el título europeo en las aguas de Klagenfurt (Austria) en 1969. Y su título más relevante, un año después en St. Catherine’s (Canadá) en la finalísima del Mundial. Allí Malishev apenas era quinto.... “Remamos en una jornada de casi 40°C, algo inusual en Canadá. Yo salí muy fuerte, pero a los 1200 metros me asediaban todos mis rivales. De todos modos, pude ganar con cierta luz”, recordaba.
Junto al maestro del golf Roberto De Vicenzo, Demiddi era el gran deportista argentino –de primer nivel internacional- de aquella época, antes del advenimiento de la era Monzón-Vilas-Reutemann.
Y por eso se concentraba una gran expectativa para los Juegos Olímpicos de Munich, en 1972, donde también estaba la esperanza de que la Argentina volviera al oro olímpico (faltaba desde 1952, cuando lo habían logrado otros dos remeros, Capozzo-Guerrero). Demiddi se preparó con todo, aún cuando llevaba aquella presión. Muy concentrado, fue famoso el cartel que colocó en su pieza de la Villa Olímpica: “Cuidado con el perro... No recibo parientes, amigos ni periodistas. Si sabe como bajar los 7 minutos en 2000 metros, bienvenido”.
Aquella mañana de setiembre, casi todo el país se despertó a las 6 de la mañana para escuchar el relato –en directo desde Munich- de José María Muñoz por Radio Rivadavia. Y Demiddi fue subcampeón olímpico, no pudo con Malishev: 7m10s12 para el ruso, 7m11s53 para el argentino.
“Sentí un ahogo en la mitad de la prueba. Y allí él me sacó una ventaja, pequeña, pero que no pude descontar más”, contó. Estaba muy triste en aquel momento: “Yo estoy acostumbrado a ganar. Para mí, esto es una derrota. Ya no puedo pensar en otros juegos, para mí Montreal queda muy lejos...”
Pero si tenemos en cuenta las diferencias de apoyo e infraestructura de Demiddi y nuestros remeros respecto a las potencias –como EE.UU. y la entonces URSS- y que eran muy ostensibles sobre los deportes amateurs, toda su campaña, incluyendo esa medalla de plata olímpica, alcanza la dimensión de una hazaña.
Un año más tarde ocupó el cuarto puesto en el Campeonato Europeo en Moscú y poco después decidió su retiro definitivo de las competiciones. Allí el ganador fue el emergente remero alemán Peter-Michael Kolbe quien, junto al finés Pentti Karppinen, serían los grandes dominadores del single scull por más de una década.
Apasionado por el remo, siguió hasta sus últimos días como entrenador –inclusive de la Selección Nacional y principalmente en el club La Marina- y como divulgador. Durante más de una década fue columnista de Clarín, difundiendo el remo y apoyando el deporte olímpico. Frontal, polémico, luchaba hasta el final por su verdad. Pero, en el fondo, de una gran humanidad y ternura con todos los suyos. Murió por un cáncer el 25 de octubre del 2000. 
El deporte argentino lo recordará siempre por su valentía, su lucha solitaria contra la adversidad y por defender en todo momento los colores celeste y blanco. (fuente: www.larazon.com.ar)
Premios y distinciones:

•    Ganó de manera consecutiva 12 campeonatos argentinos en single scull entre 1962 y 1973
•    Campeón Sudamericano en 1964, 1965, 1968 y 1970
•    Segundo puesto en la Regata Henley, Gran Bretaña (1964 y 1966)
•    Medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá (1967)
•    Medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de México (1968)
•    Campeón Europeo en Klagemfurt, Austria (1969)
•    Campeón del Mundo Senior en Canadá (1970)
•    Campeón en la Real regata Henley, Gran Bretaña (1971)
•    Bicampeón Europeo Copenhague, Dinamarca (1971)
•    Medalla dorada en los Panamericanos de Cali, Colombia (1971)
•    Medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Munich, Alemania (1972)
•    Fue distinguido con dos premios Olimpia de oro (1969 y 1971), un premio Konex de platino como uno de los mejores deportistas argentinos y un diploma al mérito en su deporte (ambos en 1980).
•    En 2010 la Fundación Konex le otorga el Premio Konex de Honor a su familia por su figura de sobresaliente relieve.

sábado, 23 de marzo de 2013

Argentina campeón mundial de basquet 1950, los primeros

El 3 de noviembre de 1950 el combinado nacional de básquet derrotaba en la final del primer Campeonato Mundial de básquetbol, disputado en el Luna Park, por 64 a 50 a su par de los Estados Unidos. De esta manera, y luego de hilvanar 6 victorias consecutivas, se consagraba campeón del mundo invicto.
Integrantes de Argentina Campeón

Pedro Bustos 
Hugo Del Vecchio 
Leopoldo Contarbio 
Raúl Pérez Varela 
Vito Liva 
Oscar Furlong 
Roberto Viau 
Rubén Menini 
Ricardo González 
Juan Carlos Uder 
Omar Monza 
Alberto López 

Integraron el equipo pero no jugaron: 

Alberto Lozano 
Ignacio Poletti 
José Venturi 
Jorge Nuré 

Entrenadores: 
Jorge Canavesi 
Casimiro González Trilla 

Luego de  tres meses de intensa preparación y, tras vencer a cuanto equipo se cruzo en su camino, el combinado argentino de básquet disputaba la final del Campeonato Mundial de básquetbol del mundo, realizado en el país y jugado íntegramente en el Luna Park.
La noche del 3 de noviembre, con una actuación destacada de Oscar Alberto Furlong, máxima estrella del certamen y goleador del torneo, marcando 11 tantos promedio por partido, Argentina derrotaba por 64 a 50 al combinado estadounidense, campeón olímpico en Londres `48.
En su paso arrollador hacia los palmares, este memorable equipo argentino derrotó a los cinco participantes del torneo, además de la victoria en el partido final. En la fase preliminar venció a Francia (56-40) y luego, en la rueda final, triunfó frente a Brasil (40-35), Chile (62-41), nuevamente Francia (66-41) y Egipto (68-33).
Más de 20 mil personas que colmaron el Luna Park, más las miles que esperaban en la calle desataron un inolvidable festejo.  Con los diarios de esa noche encendidos, en lo que se llamó la “Noche de las Antorchas”, celebraban por Corrientes, la obtención del primer Campeonato Mundial de básquetbol.


domingo, 3 de marzo de 2013

3 de marzo de 1963, a 50 años...

El 3 de marzo de 1963 falleció en la prueba de Olavarría, en el que fue el único accidente de su carrera, Juan Gálvez. Con 47 años sobre sus espaldas, comenzaba la campaña del '63 en el clásico de Olavarría, lugar de origen de su más enconado rival y el hombre a vencer en esos tiempos, Dante Emiliozzi, quien era acompañado por su hermano Torcuato. Debido a las lluvias del día anterior, el camino estaba como a Juan le gustaba - complicado. Largó con el Nº 5 pintado en sus puertas, y en el "top" inicial dado por el avión, ya estaba instalado en la punta por tiempo neto. Al primer paso por el control de llegada, Ángel Meunier, Santiago Lujan Saigós y Armando J. Ríos habían quedado atrás en el camino, sólo los Emiliozzi resistían su avance. La ruta comenzó a secarse y la velocidad de "La Galera" empezó a descontar terreno. Gálvez, ponía todo y lejos de aflojar, también aumentaba el ritmo. Tercera vuelta. Una "S" fácil sobre el Camino de los Chilenos, el auto que se descontrola y el vuelco que se transforma en una consecuencia inevitable. Juan Gálvez que nunca se ataba por miedo al fuego, salió despedido del auto y las rutas del país ya no sabrían mas de sus hazañas, ya no verían al Ford azul con el invariable número uno pintado en los laterales.
Juan Gálvez en su paso por Arboledas partido de Daireaux, Bs.As.